viernes 9 de marzo de 2012

Desechos en los portales, en la cima de la montaña y en el camino. Latas que se oxidan, vidrios que esperan con paciencia ser protagonistas de incendios, provocar dolor a alguien que por allí pase. Bombillas, trapos descoloridos, sillas transformadas en nidos de plagas suicidas, bolígrafos que ya no escriben, libros imposibles de leer, condones que avivan el asco creciente. Aquel perfume que desechaste. Guantes rotos, la suela de un zapato difícilmente degradable. La fruta que no quisiste y también la bolsa donde la habías guardado. Un trozo de bocadillo que alguien dio por perdido, papel de plata mordisqueado por roedores ciegos. Tu educación y la de tu compañero. Tu sentido de la vida y del respeto, tu ímpetu vergonzoso y maloliente. 


Restos de vidas pasadas que llenan nuestras calles, nuestros espacios "naturales", los resquicios de las parcelas adinteladas a mitad de una construcción imposible. Residuos que alimentan el olvido de la vergüenza propia y la ajena. Terror por morir sepultados entre colillas y clínex usados. Y mientras tú te cansas de tu último abrigo, de aquel traje que compraste en un arrebato de infelicidad, los demás tragamos ese aire de consumo, de tu odio por la vida y de tu búsqueda incesante de valores, que jamás estarán escondidos bajo las modas que frecuentas. 

jueves 8 de marzo de 2012

Despertares

Los recuerdos queman las manos y las cuerdas vocales. Hay mañanas que no me importa sentirme perdida, y otras que me busco sobre el desorden existencial y los platos sucios. 


Por fín encontré un bar donde perderme entre huesos y alcohol, y ahora lo que me falta es tiempo, para reaccionar, para vivir, para desaparecer.


Me rodeo de silencios, ecos, vagabundos de palabras, libros sin leer, congeladores llenos, y relojes que pasan rápidos, llamadas perdidas, fotos que desean ser quemadas, espacios invisibles. Me rodeo de tu sombra larga y pesada. Luego vuelvo a escuchar la canción y me dejo llevar, una vez más... sólo una vez más.

jueves 1 de marzo de 2012

Hojas en el agua

Dejarse llevar... Eso dice una canción de Vetusta Morla que tarareo ahora mismo, a la una menos cuarto de la madrugada. Esa debería de ser una filosofía de vida, un concepto enseñado en el cole, y sólo es una asignatura que nos quedó pendiente a la mitad de la sociedad.




Dejarse llevar a veces es tan fácil como de entrada se puede imaginar. Pero sólo a veces, cuando tú misma te has visto conducida hasta el abismo, o cuando sientes el paso del tiempo y decides hacer algo para cambiar.


Me dejaré llevar en unos minutos, cuando me quede dormida con el libro abierto y la luz sin apagar. Y eso es lo que más me gusta del día, que por unas horas se pierde el control de la conciencia, de los pensamientos tenebrosos e inquietos. Me gusta desaparecer en ese momento en que buceo entre las sábanas sin sentirlas. Desaparecer y no sentir culpa, ni miedo, ni el estrés acumulado que persigue de forma constante. Desparecer sin más. Sólo eso.

viernes 17 de febrero de 2012

Suerte

A veces todo es cuestión de suerte. Coger el tren adecuado, decir las palabras precisas, dar un beso en el momento oportuno... 
A veces sólo es cuestión de tener la certeza de que todo va a ir bien, porque ya va siendo hora, porque la vida también es eso y porque llegar hasta aquí no ha sido fácil.


Nos suele gustar contar con objetos que nos faciliten la vía hacia las oportunidades, que nos sirvan como amuletos. Algo que apretar entre las manos mientras esperamos que una situación importante suceda. 


Con ánimo de contribuir a ese halo de suerte que vuela a nuestro alrededor, he cosido estos Conejitos de la Suerte que esperan con atención a que se les cuente el último deseo que tengamos. 



Una gotita de magia y cariño que se agrega a este Taller de ilusiones. 


Conejitos de la Suerte.
Medida: 23 cm.
Precio: 7 euros.

miércoles 15 de febrero de 2012

Taller De Hadas



Siempre fui muy casera, porque era la forma de poder hacer manualidades sin mirar el reloj. Ahora, me gusta comprar telas nuevas y seguir trabajando en el Taller día a día, poco a poco.

Hay mucha gente que ya lleva un trocito de mi trabajo consigo. Desde hace muchos años les doy salida a las invenciones que van tomando vida entre telas, lanas y botones. Por eso nació este blog y otros lugares como el perfil en facebook: Taller De Hadas Artesanía.






Desde que te has ido no paro de llenarme la cabeza con ideas, y trato de no parar en todo el día. Así parece que vayas a volver antes. Pero se me apilan las ganas y la falta de tiempo y el quiero y no puedo.

No pases frío, yo te espero con corazones y velas, para que cuando llegues todo esté a punto para otra luna de miel.









Corazones hechos con tela de algodón y botón de coco.
Medida: 18 cm.
Precio: 6 euros.

martes 14 de febrero de 2012

Primer día

Ya te has ido. Llevo tu camiseta roja puesta a modo de recuerdo. He dormido abrazada al Sr. Brócoli, que me miraba con incredulidad toda la noche sin pegar ojo. También añadí como ingrediente maestro el corazoncito de semillas previamente calentado en el microondas. 


Hoy es día 14, ese día ñoño y rojo. Y yo compraré dos tiestos para trasplantar los rosales pequeños, que quieren más tierra. Luego comeré con el telediario de fondo y me iré a las clases, preguntándome dónde estarás.


Hace mucho frío, más desde que no estás, y duermo en una postura imposible tratando de mantener el calor. 


Hoy he subido la primera receta al nuevo blog (brujasenlacocina.blogspot.com). ¿Te acuerdas de la crema de champiñones tan rica? Ayer la terminé, volví a comer pescado.


Dudo si ponerme en marcha o no. La gente va con sus abrigos muy abrochados y en la casa hay silencio y calor. Tengo ganas de quedarme aquí, imaginándote, cosiendo y tarareando alguna canción.


Empezamos la cuenta atrás. Te sigo echando de menos.

lunes 6 de febrero de 2012

Me gusta enredar los brazos bajo tu espalda cuando te vas quedando dormido. Tienes la textura suave del tallo de un tulipán, que se resbala entre los dedos con delicadeza y elegancia. 

Me gusta que me sorprendas con flores, con besos precipitados, con la toalla cerca de la ducha al salir, con un abrazo mañanero, con platos sanos que se hacen a lumbre muy lenta. Con películas que se detienen para que lleguen los besos y el cerrar de cortinas. 

Me gusta la luz cuando amaneces a mi lado, el silencio en las caricias. El paso de tu mano. 

Gracias por estar aquí. Esta vez, la despedida va a ser diferente, porque sólo vamos a pensar en el regreso.